El punto de humo es la temperatura a la que un aceite deja de calentarse en silencio y empieza a echar humo de forma continua. Saberlo sirve para dos cosas muy distintas: para freír y saltear sin quemar el aceite, y para curar el hierro fundido. Y aquí llega la paradoja que casi ninguna tabla cuenta: el aceite que mejor cura una sartén, el lino, es justo de los que menos calor aguantan. El punto de humo es un dato útil, pero no es la brújula que mucha gente cree. Debajo tienes la tabla completa, con los rangos sin maquillar, y luego el porqué de cada cosa.
Qué es el punto de humo (y qué pasa al superarlo)
Todo aceite tiene un umbral. Por debajo se calienta limpio; al llegar a cierta temperatura, sus moléculas empiezan a romperse y a soltar un humo azulado y continuo. Ese es el punto de humo. No es un fallo del aceite ni algo que ocurra de golpe: es el aviso de que el aceite se está degradando.
Cuando lo superas de forma sostenida pasan tres cosas. El aceite se descompone y libera acroleína, el compuesto que pica en la garganta y da ese olor acre; la primera vez que curé una plancha con la capa de aceite demasiado gruesa, el horno estuvo soltando ese humo azulado un buen rato y la cocina entera se enteró. El sabor se estropea: aparece un amargor a quemado que se pega a la comida. Y se generan compuestos que ni son buenos para el aceite ni para lo que estés cocinando. Un pico puntual no arruina nada; lo que conviene evitar es tener el aceite humeando minuto tras minuto. Ojo, además, con no confundirlo con el punto de inflamación, bastante más alto: ahí ya no hablamos de humo, sino de que los vapores puedan prender.
Tabla de puntos de humo de los aceites
Esta es la referencia. He mantenido los rangos a propósito, sin redondear a un número bonito, porque el punto de humo real de un aceite baila según cómo esté refinado y cómo de fresco esté. La columna de curado va aparte: mide otra cosa (cuánto polimeriza el aceite sobre el hierro), y como verás más abajo, no acompaña al punto de humo.
| Aceite | Punto de humo (°C) | Estado | Aptitud de curado | Notas |
|---|---|---|---|---|
| Lino / linaza (alimentario) | ~107 | Sin refinar | Máxima (polimeriza) | El famoso «225 °C» que circula no es su punto de humo real. Cura por debajo de él, por polimerización. Deja pátina muy dura pero quebradiza, propensa a descascarillar. De herbolario, caro. |
| Girasol alto oleico | 225-232 | Refinado | Buena | El más barato y disponible en España. Neutro. Buena opción práctica tanto para freír como para curar. |
| Girasol normal | 225-230 | Refinado | Muy buena | Mucho poliinsaturado, así que cura bien. Se encuentra en cualquier supermercado. |
| Colza / canola | 204-230 | Refinado | Muy buena | Clásico económico de curado. El rango es ancho según el refinado. |
| Pepita de uva | ~216 | Refinado | Buena | Funciona para curar; menos común y algo caro en España. |
| Aguacate | 250-271 | Refinado | Media-buena | El punto de humo más alto de la tabla. Ideal para fuego fuerte; caro y no imprescindible para curar. |
| Cártamo (safflower) | 250-266 | Refinado | Buena | Aguanta muchísimo calor y cura bien por su alto poliinsaturado. Poco común en España. |
| Cacahuete | 227-232 | Refinado | Media | Disponible, sabor suave. Popular para freír. |
| Soja / soya | 230-238 | Refinado | Buena | Muy usado en fritura; en España suele venderse etiquetado como «aceite vegetal». |
| Coco (refinado) | ~204 | Refinado | Media | Neutro si es refinado. Más saturado, así que polimeriza menos: la capa queda menos dura. |
| Coco virgen | ~177 | Sin refinar | Baja | Aromático, capa blanda. Mejor para cocinar que para curar. |
| Oliva refinado | 199-243 | Refinado | Baja | Punto de humo decente, pero polimeriza poco (monoinsaturado). Rango muy ancho entre fuentes. |
| Oliva virgen extra | 190-207 | Sin refinar | Muy baja | Excelente para cocinar y aliñar; el error clásico para curar. No forma buena pátina. |
| Sésamo (sin refinar) | ~177 | Sin refinar | Baja | Muy aromático. Para dar sabor, nunca para curar. |
| Mantequilla | 150-160 | — | No aplica | Los sólidos lácteos se queman pronto. Para fuego suave. Se incluye porque se busca mucho. |
| Mantequilla clarificada / ghee | ~250 | — | No aplica | Sin sólidos lácteos aguanta mucho más que la mantequilla normal. Buena para fuego fuerte; no cura. |
| Cera de abeja (en mezclas) | Funde ~62-64 | — | Complemento | No es un aceite ni tiene punto de humo como tal. Aparece en mezclas comerciales de curado: aporta deslizamiento inicial, no la pátina dura. |
Los valores están redondeados y expresados como rangos porque varían entre fuentes; sirven para orientarte, no como medida de laboratorio. «Estado» distingue si el aceite está refinado o prensado sin refinar, que es la variable que más mueve el punto de humo. «Aptitud de curado» valora cuánto polimeriza sobre el hierro, no cuánto aguanta el calor.
Por qué el mismo aceite aparece con cifras distintas
Si comparas dos tablas, verás que rara vez coinciden. No es descuido de nadie: el punto de humo de un aceite no es una constante, es un intervalo que se mueve según tres factores.
El primero es el refinado. Un aceite sin refinar conserva restos de la semilla o la aceituna —micropartículas, ácidos grasos libres— que humean antes. El mismo aceite, refinado, sube su punto de humo bastantes grados: por eso el girasol virgen y el girasol refinado no dan la misma cifra, aunque salgan de la misma planta. Luego pesa la acidez libre: los ácidos grasos libres se descomponen a menor temperatura, así que un aceite más ácido humea antes. Y está el tiempo: ese bote de girasol que llevas medio año abierto en la despensa ya no humea a la misma temperatura que el día que lo estrenaste, porque el aire y el uso le van generando esos ácidos libres. Súmalo y entenderás por qué una cifra única, redonda, casi siempre miente un poco. Un rango es más honesto.
Punto de humo y curado del hierro: por qué no van de la mano
Aquí está el nudo del asunto, y donde más gente se confunde. Curar una sartén de hierro no consiste en cubrirla con el aceite que más calor aguanta. Consiste en polimerizar: que una capa finísima de aceite se oxide y se endurezca sobre el metal hasta formar una pátina seca, adherida y antiadherente. Es el mismo principio que un aceite secante en una madera. Y esa capacidad de secar depende de las grasas poliinsaturadas del aceite (cuanto más ácido alfa-linolénico, mejor), no de su punto de humo.
De hecho, en el horno de curado se supera el punto de humo a propósito. Se hornea a 220-230 °C, muy por encima de lo que aguanta el lino sin humear, porque no se busca que el aceite resista: se busca que se transforme. Por eso el aguacate, que encabeza la tabla en punto de humo, no es el rey del curado; y el lino, que es de los que menos aguantan (~107 °C sin refinar), es el mejor polimerizador que existe, aunque su pátina salga algo quebradiza. El punto de humo y la aptitud de curado apuntan en direcciones distintas.
Si has llegado hasta aquí buscando la parte práctica, la tengo desarrollada aparte. Para el proceso en sí, con temperaturas y tiempos, tienes cómo curar una sartén paso a paso. Para decidir entre lino, girasol alto oleico o canola según tu caso y tu bolsillo, mira qué aceite elegir para curar en la práctica. Y si lo que te ronda es el error de usar aceite de oliva virgen para la pátina, lo cuento junto a otros tropiezos habituales en errores comunes con el hierro fundido.
Qué aceite usar según lo que vayas a hacer
El número de la tabla solo cobra sentido cuando lo cruzas con lo que tienes entre manos. Cuatro escenarios cubren casi todo:
- Freír fuerte o sellar a temperatura alta: tira de los que más aguantan sin humear. Girasol alto oleico, aguacate refinado, cártamo o cacahuete. El ghee también, si no te importa su matiz de sabor.
- Salteado y cocina de diario a fuego medio: girasol normal, oliva refinado o incluso un buen virgen extra si el fuego no es agresivo. Aquí el punto de humo deja de ser un problema.
- En crudo, para aliñar o rematar: aceite de oliva virgen extra, sésamo, un lino alimentario en ensalada. No los calientes: su gracia es el aroma, y el calor lo destruye.
- Curar hierro o acero al carbono: olvídate del punto de humo y piensa en polimerización. Lino para la máxima dureza (asumiendo que puede descascarillar) o girasol alto oleico para una capa más estable y barata. El detalle, en las dos guías enlazadas arriba.
Fíjate en que un mismo aceite cambia de papel según el fuego. El virgen extra es un lujo en crudo y un desperdicio en la freidora; el lino es oro para curar y una rareza cara para cocinar. No hay un aceite mejor: hay un aceite mejor para cada cosa.
Preguntas frecuentes
¿Qué aceite tiene el punto de humo más alto?
¿Por qué se recomienda el lino para curar si es el que menos aguanta el calor?
¿Sirve el aceite de oliva para freír a fuego fuerte?
¿Por qué dos tablas de puntos de humo no dicen lo mismo?
¿Es lo mismo el punto de humo que el punto de inflamación?
¿Qué aguanta más, el aceite de oliva o el de girasol?
¿Oliva o aguacate, cuál aguanta más temperatura?
Escrito por Sergi G., que lleva años curando sartenes de hierro y probando aceites en su propia cocina. Tabla revisada y actualizada el 5 de julio de 2026. Si detectas un dato que no cuadra con tu experiencia, escríbeme: esta tabla se mantiene viva.